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El despido de un trabajador se considera improcedente cuando, a criterio del juez de lo social, no ha quedado acreditado por parte del empleador o la empresa el incumplimiento alegado para dicho despido, o buen cuando no se han cumplido los requisitos formales exigidos para el despido en la ley o en los convenios colectivos.

De este modo, un despido sería improcedente:

1. Cuando no existe una causa o motivo justificado que lo avale o este carece de la suficiente gravedad para respaldar la procedencia del despido.
2. Cuando no se han llegado a cabo las formalidades requeridas para el despido (por ejemplo: la falta de la comunicación por escrito del despido al trabajador).

Consejos para un trabajador que haya sido despedido

Es importante que, tras ser despedido, el trabajador solicite al empresario dos copias de todos aquellos documentos asociados al despido: carta de despido, documento de finiquito y documento que recoja, en su caso, la indemnización ofrecida.

Todos estos documentos han de llevar el sello de la empresa y ser firmados por el responsable de esta.

La carta de despido es el documento donde se recogen las causas que, a juicio del empresario, motivan el despido. El empresario debe avisar al trabajador con al menos 15 días de antelación, salvo que se trate de un despido disciplinario.

La fecha de la carta de despido ha de ser la del día en que es entregada al trabajador.

El finiquito es la liquidación de cuentas que la empresa tiene pendientes con el trabajador. En caso de que a este le queden por disfrutar días de vacaciones o alguna paga pendiente, en el finiquito debe figurar el cálculo de la parte proporcional que corresponda hasta la fecha.

Es aconsejable que, una vez recibidos estos documentos, el trabajador los firme haciendo constar la fórmula “no conforme” en las distintas hojas.

La disconformidad no impedirá en ningún caso al trabajador que pueda ir solicitando la correspondiente prestación por desempleo.

Si el trabajador despedido tuviese en su poder bienes de la empresa que deba devolver, es aconsejable que, al hacerlo, exija a la empresa un recibo donde conste que ha retornado en perfecto estado tales objetos.

Una vez recibida la carta de despido y demás documentos, el trabajador despedido dispone de un plazo de 20 días hábiles para presentar demanda de conciliación frente a la empresa. En caso de no llegar a un acuerdo en este trámite de conciliación, el trabajador podrá ya acudir a la vía contenciosa y presentar demanda de despido ante el juez de lo social territorialmente competente, disponiendo para ello del plazo que aun le reste de los antedichos 20 días hábiles. Para llevar a cabo estos trámites resulta enteramente recomendable buscar asesoramiento profesional a través de un buen abogado laboralista.